Este alegre fruto cítrico debe su nombre a sus orígenes asiáticos y es que era su picante dulzor era tan preciado que constituía un regalo tradicional que se ofrecía a los sabios mandarines de la China. Su origen festivo y generoso potencia las sensaciones de optimismo y felicidad que envuelven a quien inspira su fragancia.
Agua fresca que aporta una gran sensación de alegría y felicidad despertando el niño que todos llevamos dentro. Favorece la calma y la serenidad.
Envase de 100 ml.